ESTUDIANTADO DEL SANTISIMO REDENTOR

 

 

El Estudiantado del Santísimo Redentor es un lugar muy importante en la vida de la Viceprovincia de Resistencia. En este lugar se consigue la continuidad de preparar y formar a los futuros Misioneros Redentoristas, de esta manera se va consolidando la atención pastoral del pueblo de Dios. Pero no es una institución cualquiera. El Estudiantado reviste una gran importancia para La Congregación: en él se forman los futuros misioneros redentoristas que ejercerán su ministerio en beneficio del pueblo de Dios según el carisma de San Alfonso. Por eso, no es sólo una institución educativa: es algo mucho más que eso. El seminarista, luego de escuchar el llamado, inicia su formación, es decir, comienza a caminar detrás del Maestro, se sienta a sus pies a escuchar la Palabra, y toda su vida se realiza en profunda intimidad con su Señor, Maestro y Pastor, con el fin de llegar a ser verdadero pastor de las almas. El seminarista redentorista, como auténtico discípulo es alguien apasionado por Cristo, con fe robusta y esperanza ardiente, a quien reconoce como el maestro que lo conduce y lo acompaña.

 

POSTULANTADO

 

 

OBJETIVO GENERAL: La finalidad del postulantado es acompañar al candidato en su primera experiencia de vida apostólica redentorista. El postulantado debe ser un aprendizaje de comunidad, que posibilite el conocerse y darse a conocer en orden a un mejor discernimiento vocacional antes de entrar en el noviciado. Por esto, cada (vice)provincia debe asegurar las condiciones necesarias para que tal objetivo sea realizable.

Algunas Unidades dividen esta etapa en dos partes distintas:

El PROPEDÉUTICO (tiempo de nivelación académica y valoración espiritual) y el ASPIRANTADO (tiempo de preparación al novicia do, durante el cual también se hacen los estudios de filosofía).

PRIMERA PROFESIÓN
Capilla del Seminario

 

NOVICIADO

 

 

OBJETIVO GENERAL: “El noviciado, con el que comienza la vida en un Instituto, tiene como finalidad que los novicios conozcan mejor la vocación divina, particularmente la propia del Instituto, que prueben el modo de vida de éste, que conformen la mente y el corazón con el espíritu del Instituto, y que puedan ser comprobadas su intención y su idoneidad” (Canon 646). El discernimiento y la formación espiritual que son propios de esta etapa deben ayudar al candidato a crecer en su amor y en su lealtad a la Congregación y a madurar su capacidad para integrarse libremente en nuestra vida apostólica.

Mientras van pasando los meses de noviciado debe ser cada vez más claro que el novicio logra los objetivos que él mismo se ha propuesto y que el maestro en nombre de la Congregación espera de él. Antes de hacer la profesión el novicio debe haber demostrado:

* su amor por Jesucristo;

* una sólida vida de oración;

* su deseo de servir y su disponibilidad para colaborar con otros;

* su profunda convicción acerca de su vocación par a la Congregación del Santísimo Redentor;

* una clara conciencia de las implicaciones de los tres votos y del modo de vivirlos en la comunidad redentorista.

DESDE LA PROFESIÓN TEMPORAL

HASTA TERMINAR LA FORMACIÓN INICIAL

 

 

OBJETIVO GENERAL: El tiempo de juniorado o de estudiantado se entiende como un período de formación en el que el religioso prosigue el crecimiento y maduración de su compromiso con Cristo en la vida apostólica de la Congregación. El programa formativo durante esta etapa ofrece un acompañamiento personalizado para ayudar a compaginar los estudios con la vida, las experiencias apostólicas con la comunidad religiosa, e integrarlo todo en la consagración a Cristo Redentor.

 

AL FINAL DE ESTA ETAPA

 

Suele ser el momento de solicitar la profesión perpetua, como opción definitiva, motivada y, a la vez, fundada en la gracia de Dios. El candidato y los formadores deben percibir con claridad que se llenan los requisitos para la profesión perpetua:

* una demostrada capacidad para vivir según los consejos evangélicos y los votos;

* un profundo anhelo de vivir y trabajar en la Congregación por toda la vida;

* la aptitud para integrarse en las prioridades de la Unidad y para realizar la pastoral por medio de la comunidad;

* certeza moral e identificación con la propia vocación como hermano, como diácono permanente o como presbítero.

 

Conviene recordar que la preparación inmediata antes de la profesión perpetua es un tiempo especial de formación, y no una simple introducción a la ceremonia litúrgica para candidatos ya admitidos a los votos perpetuos (cf. antes, n. 62). Se trata de un período de discernimiento y de verificación que precede a la opción definitiva, a la petición escrita y a la admisión oficial por parte del gobierno (vice)provincial.

ORDENACIÓN SACERDOTAL

TRANSICIÓN AL MINISTERIO

                                  

OBJETIVO GENERAL: Es este el momento en el que un cohermano deja la comunidad de formación inicial y entra con plena participación en la vida y el apostolado de su Unidad, pasando de un horario marcado por un ritmo intenso de estudios y actividades comunitarias a la responsabilidad personal en el trabajo apostólico. A la vez que aparecen con mayor fuerza algunos anhelos, como la afirmación de sí y la búsqueda de creatividad y fecundidad, también se pueden presentar desengaños al comparar los ideales con lo concreto de la vida cotidiana e insatisfacción al sentirse impreparado para las nuevas responsabilidades. La experiencia demuestra que este puede ser un tiempo especialmente difícil en la vida de la persona, porque muchas estructuras que eran ayuda y apoyo en las comunidades formativas dejan de funcionar, a la vez que la independencia y autoestima son puestas a prueba, a veces en modo dramático. El objetivo de este programa, que comprende los primeros (cinco) años luego de la profesión perpetua o de terminar la formación inicial, es acompañar al cohermano para que consolide el sentido comunitario en una nueva actitud de corresponsabilidad. Se trata de un programa estructurado que incluye todas las dimensiones de nuestra vida apostólica, realizado bajo la guía de un coordinador capaz de animar y acompañar, y cuyo papel debe ser delineado con claridad. Es útil contar con la ayuda de otros cohermanos o de expertos en consejería. Para algunas Unidades es recomendable que al menos una parte de este programa se haga en colaboración interregional.